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24.02.2009
Tal como se veía venir desde enero
pasado, el gobierno confirmó que
amarrará el proyecto de inscripción
automática y voto voluntario al sufragio de
los chilenos en el extranjero, durante su
tramitación en el Senado. La decisión del
Ejecutivo no despeja para nada el
proceso en la Cámara Alta y, muy por el
contrario, como prevén en la derecha,
podría entramparlo tanto que finalmente
no se apruebe para regir en las
elecciones parlamentarias y
presidenciales de diciembre. La oposición
no descarta que sea eso lo que el
gobierno busca de manera encubierta y
advierte que es un “contrabando político”
lo que intenta hacer el ministro José
Antonio Viera-Gallo. En la Concertación,
como es de esperar la idea tiene un
respaldo cerrado.
Cabe recordar que a la UDI nunca le
agradó la iniciativa, ya que la postura con
la que llegó a la tramitación era la de
abogar tanto por la inscripción voluntaria
como por el voto voluntario. Uno de los
elementos para negarse a la primera es
que el sistema propuesto por el gobierno
apunta a dejarla en manos del Registro
Civil, cosa que no le da confianza al
gremialismo.
En cuanto a incluir en la tramitación
de esta reforma el sufragio de los chilenos
en el extranjero, la sola idea va mucho
más allá de lo que la derecha está
dispuesta a aprobar. De hecho, sobre este
tema que Viera-Gallo ya planteaba a fines
de enero pasado, Juan Antonio Coloma
fue categórico al sostener que “el
gobierno está tratando de meter un gol
respecto de un tema que no tiene nada
que ver, y tratar de decir que esto abre
espacios de votación afuera es algo que
nunca estuvo sobre la mesa”.
Contrabando político
Un mes después, el escenario en la
UDI no ha cambiado nada. Con Coloma
coincide el ex presidente gremialista y
senador Hernán Larraín que se encuentra
por estos días vacacionando en Colombia.
El parlamentario opositor asegura que “el
gobierno está haciendo contrabando
político”. Ello, porque el acuerdo al que se
llegó en la Cámara Alta, explica, sólo se
remite a estudiar la reforma a la votación
dentro del país. Por lo que, a su juicio,
salirse de la idea matriz podría implicar
que sea rechazado el proyecto.
Al interior de la Alianza existe un
acuerdo “para discutir separadamente
estos temas” para evaluar si es posible
llegar a un entendimiento con el gobierno.
Pero Larraín estima que si el Ejecutivo
continúa en la postura que ha señalado
Viera-Gallo, entonces la reforma será
rechazada por la derecha.
El parlamentario opositor va incluso
más allá. Larraín no descarta que “el
gobierno tenga dudas” sobre los efectos
electorales que pueda tener la aprobación
de la reforma, por lo que estaría
intentando ponerle trabas. Por lo menos
para que no esté vigente para enfrentar el
proceso eleccionario de diciembre.
La idea encontró piso en la
Concertación, apenas fue expuesta.
Paralelamente a la negativa que encontró
en la derecha, apenas la reforma pasó a
segundo trámite al Senado, el oficialismo
comenzó a ejercer presión para incorporar
a esta tramitación, el sufragio de los
chilenos en el extranjero. En esta línea se
pronunciaron, entre otros, los senadores
Guillermo Vásquez, José Antonio Gómez,
Jaime Naranjo y Soledad Alvear. A este
respecto Naranjo indicó que para que la
reforma quedara completa, tendría que
“darse el derecho a voto a los chilenos
residentes en el extranjero. Derecho a
que, tantas veces, para las elecciones
presidenciales la derecha se ha
comprometido a respetar y que luego ha
negado, debido a mezquinos cálculos
electorales”.
El freno de Piñera
En la misma línea, la senadora
Alvear, manifestó su esperanza de que “se
pueda abrir una instancia para incorporar
a los chilenos que viven en el exterior,
dando todas las garantías necesarias” y
añadió que “decirle, a nuestros
connacionales, que sólo podrán votar si
han venido a nuestro país durante un
tiempo es un argumento muy tremendo,
porque hay personas que tienen los
recursos para viajar y otras no”.
Las palabras de la senadora DC van
en directa alusión a la propuesta del líder
de la derecha, el empresario Sebastián
Piñera, quien después de las
presidenciales del 2005 buscó una
fórmula para sumar a la UDI, y a los más
duros de su propio partido, a la
aprobación de la iniciativa. Así se le
ocurrió que imponiendo la cláusula de
que los chilenos que viven en el
extranjero podrán votar sólo si
mantienen un “vínculo” con Chile. Lo que
implica, según la propuesta, que viaje
cada cinco años al país. Lo que en la
práctica actúa como un freno para la
aprobación de la iniciativa, porque el
oficialismo no está dispuesto a votarla en
tales términos.
Para el senador socialista Juan Pablo
Letelier, “el 2009 debe ser el año en que
vayamos sincerando quién es quién” en el
mundo político. Porque “mucha gente
habla de que quiere perfeccionar la
democracia, pero que a la hora de votar se
echan para atrás”. Como, a su juicio,
sucede con la derecha. En este caso,
Letelier aclara que no se trata sólo de
Piñera, ya que “el problema es la Alianza
por Chile” en su conjunto, porque “a la
hora de votar proyectos importantes
cambia de opinión”.
Aunque no cree que la agenda del
gobierno en materia legislativa dé como
para ingresar más proyectos políticos -
pues también entrarán a tramitación
iniciativas laborales-, Letelier plantea, para
ejemplificar la actuación de la derecha en
materia legislativa, que se van a cumplir
20 años desde que distintas figuras del
sector se han mostrado abiertas a
modificar el sistema electoral binominal y,
sin embargo, nunca han dado el paso
definitivo para ello “y no ha cambiado
nada”.
El vicepresidente de RN, Cristián
Monckeberg, de algún modo le da la razón
Letelier. El diputado asegura que “en
algún momento hay que abordar el tema
del voto de los chilenos en el extranjero”
pero precisa que lo que le preocupa a su
partido es “el grado de vinculación” que el
elector tenga con Chile.
Lo que va a pasar ahora, explica
Monckeberg, con la aprobación de la
inscripción automática y voto voluntario es
que todos los chilenos, incluidos los que
viven en el exterior, estarán capacitados
para votar. Pero, añade, van a tener que
venir a votar a Chile.
“Nosotros pretendemos evitarles un
gasto innecesario de pasajes, planteando
que sólo voten aquellos que tengan una
vinculación con el país viajando cada
ciertos tiempo, o comercial o que paguen
impuestos en Chile”, asegura y recalca
que el gobierno conoce perfectamente la
postura de RN.
En esta línea especula que “el
gobierno está tratando de levantar otra
bandera para diferenciarse de nosotros (la
derecha), ya que el tema de la inscripción
automática y el voto voluntario no genera
conflicto”.