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Los forjadores del "Decálogo para el futuro”. / Enviada por Julio Frank

Salgado

crónica...

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Artículo aparecido en El Mapocho,

priódico internet de Chile

domingo 23 de noviembre de 2008

Por Julio Frank Salgado

A través de un “Decálogo para el

futuro”, doce legisladores de partidos de la

Concertación, junto a ex ministros,

concejales y dirigentes sociales, exigen a

los candidatos presidenciales cambios

profundos al sistema político y definen

bases para una Carta Fundamental

auténticamente democrática.

Un plebiscito para votar una nueva

Constitución Política del Estado, así como

iniciativa popular de ley, inscripción

electoral automática y sistema de elección

proporcional, derecho a voto para los

chilenos residentes en el exterior,

reconocimiento constitucional a los

pueblos indígenas, nacionalización del

agua y una política nacional para el cobre

incluye, entre otras propuestas, el

denominado “Decálogo progresista para

el futuro”, presentado públicamente el 8

de noviembre por doce parlamentarios de

la Concertación y orientado a promover un

“Estado social de derecho”.

En el grupo -llamado “díscolo” por la

prensa debido a su posición disidente de

la línea oficialista- figuran los senadores

Carlos Ominami (PS) y Nelson Avila

(PRSD), y los diputados Pablo Lorenzini

(DC), Marco Enríquez-Ominami y Sergio

Aguiló (PS), Tucapel Jiménez, Ramón

Farías, René Alinco y Guido Girardi Briere

(PPD), Alejandro Sule y Fernando Meza

(PRSD) y el independiente Alvaro

Escobar. Entre los 30 firmantes se cuentan

también el ex canciller Enrique Silva

Cimma y el ex rector de la Universidad de

Chile Luis Riveros, además de concejales,

dirigentes partidarios locales, dirigentes

sindicales y otros adherentes.

El documento, presentado en el

Centro Cultural Palacio de La Moneda,

pretende asentar las bases para un

“programa nuevo” de gobierno de la

Concertación y, en definitiva, de una

nueva Constitución Política. Será

entregado a los diferentes precandidatos

presidenciales concertacionistas con la

intención que lo consideren en su

respectivo programa y condicionar así el

apoyo.

 

“Si enfrentamos el próximo desafío

presidencial sin una propuesta

ampliamente renovada, que aporte

respuestas creativas a los nuevos

desafíos del siglo XXI y que integre

liderazgos nuevos, las posibilidades de

triunfo de una opción progresista y

modernizadora son más que escasas”,

advierte. “Tampoco la dirigencia de

derecha tiene un proyecto que proponer a

Chile. Su gran ambición es transformar

todas las actividades en un gran negocio y

responder a los problemas de la sociedad

con autoritarismo e intolerancia”.

Denuncia, asimismo, que se ha

impuesto una democracia y una sociedad

de mercado, cuya lógica de la rentabilidad

y el lucro domina en todos los planos. “De

hecho, en Chile todos los servicios

básicos pueden ser fuente de

enriquecimiento para reducidos grupos

económicos que muy a menudo abusan

en contra de consumidores prácticamente

indefensos. Por ejemplo, la educación

pública, pilar de la integración republicana

y del acceso a las oportunidades sobre la

base del mérito y no de los privilegios de

cuna, hoy día ha llegado a ser relegada

en todos los niveles y enfrenta una crisis

de graves dimensiones, coartando su

misión de movilidad social en medio de

una creciente privatización”.

Sostiene también que el Estado debe

asumir “sin complejos” una función

orientadora del desarrollo y de

representación del interés general.

“Enfrentaremos con fuerza las tentativas

sistemáticas de la derecha y de los

neoliberales de todo el espectro político

para deslegitimar su acción y jibarizar su

tamaño, con grave perjuicio para las

mayorías que necesitan de un Estado

sólido que cautele su bienestar”, agrega el

texto.

“En suma, no ha sido posible el

reconocimiento a nivel constitucional y

real de ‘un Estado social y democrático de

derecho’, que constituye definitivamente

todo el sentido de justicia que permita que

nuestra sociedad entera, sin diferencias,

tenga el justificado derecho a lograr su

felicidad”.

El decálogo postula cambios

profundos destinados a dar “mayor

energía” a la democracia a través de la

promoción de distintas formas de

 
 

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Parlamentarios chilenos proponen una nueva Constitución

 

participación ciudadana y ampliar el

espacio de las libertades, además de

enfrentar “en serio” las desigualdades

sociales, territoriales y de género, y

recuperar un dinamismo económico

ambientalmente sustentable.

Adelantado por El Mercurio una

semana antes -aunque después omitido

por la prensa en general-, el documento

consta de proposiciones sobre derechos

humanos, transparencia política,

educación, salud, riquezas naturales

básicas y otras áreas. Reclama, por

ejemplo, un defensor del pueblo,

elecciones primarias reguladas por ley,

derogación de la ley de amnistía,

despenalización del aborto en

determinadas circunstancias, sistema

nacional de educación de calidad y

equitativa, un proyecto nacional para el

cobre, nacionalización del agua y término

de las concesiones indefinidas en minería

y pesca, entre otras propuestas.

(Hace un mes, cinco diputados de la

coalición se pronunciaron públicamente

sobre este tema, entre ellos los mismos

Jiménez, Farías, Sule y Girardi, exigiendo

una asamblea constituyente que redacte

lo que llamaron “la Constitución del

Bicentenario”).

“Decálogo progresista para el

futuro” (extracto)

“1. Un modelo económico solidario y

progresista

Del modelo neoliberal actualmente

en vigencia habrá que transitar hacia uno

de solidaridad social, que no implique

regresar a un pasado de estatismo, pero

que sí anteponga el interés común al

desarrollo de la actividad económica, sin

negar la retribución justa a la iniciativa

privada. Este nuevo marco de desarrollo

implicará una nueva política tributaria para

apoyar los esfuerzos redistributivos y una

política efectiva de apoyo a la mediana y

pequeña empresa, con un Banco del

Estado, una Corfo y un Sercotec que se

constituyan en los pilares para el apoyo

financiero y técnico a este sector.

2. Revitalizar la democracia

Aspiramos a un régimen

semipresidencial regulado con la consulta

directa a los ciudadanos, para que

garantice el equilibrio democrático de

poderes y el control popular.

Este nuevo sistema, basado en un

concepto de Estado Social de Derecho,

implicará la inscripción electoral

automática a los dieciocho años y con

derecho a sufragio de los chilenos que

residen en el extranjero. También asumirá

que los ciudadanos, sobre la base de un

número determinado de firmas, podrán

proponer proyectos de ley que deberán

ser tratados con carácter de urgencia por

ambas cámaras.