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Joaquín Fermandois

un derecho real...

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Por Joaquín Fermandois, (columna de

opinión publicada en El Mercurio el 15 de

julio de 2008)

Joaquín Fermandois

Debería otorgarse el derecho de voto

a los chilenos que viven fuera del país -se

afirma-, una de las presuntas "deudas"

que se tendrían. Es uno de los proyectos

antiguos largamente acariciados por la

Concertación, periódicamente reactivado.

La oposición se ha resistido a esta idea,

"haciéndose la lesa", pues no parece

hallar argumentos apropiados, salvo

indicar que no pagan impuestos y no

conocen las incomodidades del

Transantiago.

Mas, ¿hablamos de puros derechos?

Por supuesto que no. Lo que pasa es que

se cree que el grueso de los votos de los

chilenos en el extranjero votará por la

Concertación, y no por la Alianza. Las dos

últimas elecciones presidenciales tuvieron

un resultado estrecho, y el voto de los

"expatriados" podría ser decisivo. Ésa es

"la verdad de la milanesa".

Y también hay otras razones. El

"espíritu de los tiempos" está con esta

idea. De manera creciente, en las

democracias, en el momento de votar, se

ha incorporado a los ciudadanos que se

 

encuentran en el extranjero. Dentro de la

internacionalización (relativa) de la

política, es difícil que Chile se vaya a

sustraer de esta tendencia.

Adicionalmente, se ayuda a

conservar la identidad para grupos de

emigrantes, que es raro la tengan todas

consigo en la adaptación a un nuevo

entorno. Se supone que constituyen

también una baza para el país de origen,

Chile en este caso. Es como una

extensión amistosa de nuestro radio de

acción.

Sin embargo, ésta no es toda la

historia. En el caso chileno es más

complicado. En los medios de

comunicación de masas mundiales,

incluso en EE.UU., la visión sobre la

"historia buena" de Chile es aquella que

favorece a la izquierda, aunque no a

aquella radicalizada. A pesar de que la

emigración política es sólo una fracción de

los chilenos en el extranjero, la visión de

país que les llega les apunta hacia el

"Chile bueno", la Concertación. Y no se

trata sólo del tema de los derechos

humanos. La mirada a América Latina y

otras partes del globo como tierra del

"buen salvaje" (nosotros, se supone)

define mucho la interpretación de

europeos y hasta de norteamericanos

hacia nuestra realidad. Incluso a los

conservadores de EE.UU. les gusta

preferentemente tener a la izquierda

moderada como contraparte en América

Latina. Hemos visto cómo jóvenes

europeos encandilados han sido

reclutados por el narcoterrorismo en

Colombia: para ellos es como una nueva

Legión Extranjera. Hace 40 años, destacó

en este sentido Régis Debray junto a la

 

guerrilla de Guevara, hoy próspero

"renovado" parisiense. Y no se trata sólo

de Pinochet, pues ya en 1970 se produjo

un encanto de políticos europeos (no

marxistas) con la Unidad Popular. Ésta fue

la raíz de que a Eduardo Frei Montalva y a

Patricio Aylwin les fuera difícil explicar,

primero, la ardiente oposición a Allende y,

después, el apoyo inicial al 11 de

septiembre. Ahora, la derecha cita a

Aznar. Cuando era líder de la oposición o

jefe de gobierno, no quería tener nada que

ver con la derecha chilena, a pesar de ser

él nieto político de Franco. Todo esto,

multiplicado por un millón, es la imagen

del país que recibe el chileno emigrado.

Quien se alegre por esto debe

recordar que las imágenes son

traicioneras. Quien se ofusque o lo ignore

puede quedar desvalido ante los

acontecimientos. Primero, la apertura a un

electorado en el extranjero debe estar

técnicamente bien preparada, para evitar

las tentaciones de la picaresca criolla.

Segundo, el derecho a voto no puede

extenderse indefinidamente en el tiempo

ni a cualquier descendiente. Se debería

exigir algún tipo de lazo vital con el país,

como viajes cada determinados años u

otros.

Sólo el que escuche a la charla-

tanería creerá que el mundo está tan

internacionalizado como para que las

fronteras y la distancia no tengan mayor

importancia.

Copyrtight:

Ministry of Foreign Affairs

Department for the Community of Chileans

Abroad- DICOEX.

Phone: (56-2) 827 4495

chilesomostodos@minrel.gov.cl

 

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