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Isaac Bigio
Isaac Bigio...
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Analista internacional.
Sábado, 27 de septiembre de 2008
Al margen de que uno pueda estar a
favor o en contra de la nueva propuesta
de carta magna del Ecuador una cosa
queda clara. Se trata de un proyecto
constitucional que introduce una serie de
novedades en relación a la integración de
las diásporas en el sistema nacional.
Se estima que hay más de 20
millones de latinoamericanos viviendo
fuera de su patria y que hay unos 50
millones de personas de origen
latinoamericano residiendo en
Norteamérica, Europa y Asia.
En las Américas ha habido cientos
de constituciones pero la ecuatoriana es
la primera en la cual en su redacción han
participado asambleístas electos
representando a sus respectivas
diásporas. Seis de ellos fueron nominados
por los ecuatorianos residentes en el
exterior (2 por Norteamérica, 2 por Sur y
Centro América y 2 por Europa).
Se calcula que hay entre 10 a 12
millones de andinos que viven fuera de su
patria. Este número es un poco menor que
el de los casi 14 millones de ecuatorianos
pero mayor al de los 8 millones de
bolivianos. De por sí implica que dentro de
la Comunidad Andina de Naciones ellos
podrían significar un número más grande
que uno de sus cuatro países miembros.
La nueva carta magna a ser votada
este domingo contempla crear una
bancada permanente para la diáspora,
algo que, por ejemplo, si tiene Italia.
Colombia hasta la fecha es el único país
de la región que tiene un representante
electo en el exterior, aunque se trata de
solo un congresista para representar a
unos 4 millones de colombianos
expatriados.
Los peruanos votan en el exterior y
se viene discutiendo el poder hacer que el
congreso de dicha república tenga dos
miembros electos por los 2 a 4 millones de
peruanos expatriados. Brasileros,
argentinos o mexicanos también pueden
votar fuera de sus países, aunque Bolivia
(quien tiene entre el 10% y el 20% de sus
habitantes residiendo fuera de su
territorio) y Chile (el país desde donde
salió después del golpe de 1973 la
primera ola masiva de inmigrantes a
Europa) aún no le dan ese derecho a sus
diásporas.
Otra novedad de esta propuesta de
carta magna es que permite a los
extranjeros que residen durante 5 años en
Ecuador el poder votar, aunque no el de
ser electos, cosa a la que si tienen
derecho muchos extranjeros residentes
en elecciones locales de Europa.